Quería dejar esta entrada para otro día pero, a riesgo de caer en el olvido, he preferido comentarlo hoy.
Hace ya algún tiempo que no utilizo éstos dos remedios, pero, la verdad, es que son de las mejores cosas que he podido usar en un tiempo hasta esta parte. Como ya sabemos, el cuerpo va cambiando y las necesidades no siempre son las mismas. A veces por falta de tiempo o porque manchan demasiado dejamos de hacerlo. Sin embargo, aunque parezcan extrañas estas coas, el resultado es muy bueno. (Al menos para mi)
Mezclamos una cantidad que nos sirva para embadurnar el cuerpo entero. Las cantidades varían en función de lo grandes o pequeños que seamos. Dejamos reposar unos minutos para que la sal absorba el aceite un poco y mientras vamos cubriendo con toallas el suelo o la zona donde nos lo vayamos a poner. Recomiendo que, si puede ser, se haga en el baño. Porque después se quedará un reguero de aceite y sal por toda la casa que tendremos que limpiar... así que vamos a lo práctico.
Nos ponemos la mezcla por todo el cuerpo. He de reconocer que la sal escuece si tienes alguna herida o rozadura. A mi me da igual porque el resultado me vale la pena. Después me pongo algo de música relajante y me tumbo encima de las toallas a meditar, o bailo o lo que sea durante unos 20 minutos o media hora. Por último, me meto en la ducha, me pongo gel antes de enjuagarme y trato de frotar un poco más la sal. Luego ya me enjuago y, al salir, me seco con una toalla que sea un poco más recia para quitar las escamas que se hayan soltado. Lo mejor no es frotar y frotar para quitarlas todas. Que caigan las que se tengan que caer. Si quedan algunas, es mejor darles su tiempo y que se desprendan cuando lo tengan que hacer para evitar hacernos daño.
Por último me pongo la crema. Normalmente la piel se queda muy suave y relajada, aunque hay veces que salen brotes caprichosos que molestan más de la cuenta. Ahí es cuando utilizo aceite de rosas y glicerina al 50% Lo suelo encargar en la farmacia. En algunas te lo pueden hacer de un rato para otro. Otras veces debes encargarlo con más antelación, o no... Es bastante líquido pero también aceitoso. Puede ser que a algunas personas no les guste esta sensación. Ya digo que a mi me ha salvado alguna que otra vez. Pongo el aceite y unos minutos más tarde, la crema.
Muy pastoso, si. Pero a veces es eficaz. Es cuestión de ir probando lo que a cada uno le viene mejor.
Otra cosa que he comprobado alguna vez es que, de esta manera, las escamas se van soltando poco a poco. Como cuando pones aceite para quitar el pegamento rebelde que se ha quedado tras quitar una pegatina. Pues algo así.
En fin, espero que os haya gustado ésta información.
¡A soñar bonito!


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